Una de las mejores cosas de la película es el constante cuestionamiento filosófico de la necesidad de un héroe y del modo en que este héroe tendría que actuar. Cierto es que en la última hora de la película ingresamos en una serie de ajustes morales innecesarios de los que no parece poder escapar ninguna película holliwodense, pero creo que eso no mancha la muy buena actitud de aproximarse al tema de la heroicidad con preguntas implícitas y explícitas de aire filosófico. Preguntas que en la primera parte de la película no tienen respuesta, se mezclan con la corrupción, la extraordinaria desfachatez del Joker, y la oscuridad que rodea a Batman, quien con una voz violenta y desgarrada muestra el personaje perturbado en el que se trasforma Bruce Wayne cuando tiene que asumir su papel de ‘héroe’. Sin embargo hay un terrible error en la segunda parte cuando se intenta al menos dar pistas para las respuestas a estas preguntas. He allí el fracaso de la película para completarse como una obra sobresaliente.

Pero más allá del muy interesante Batman que vemos y de la -a mi juicio- demasiado brusca transformación que sufre Harvey Dent al ‘Dos caras’, el personaje del Joker es el más genial. Resulta definitivamente uno de los mejores villanos que he visto (a la altura de por ejemplo Lee Woo-jin, villano de la obra maestra ‘Old Boy’). Un villano sincero y crudo en sus actos y en sus palabras, un villano inteligentísimo que no está interesado en destruir a todos, sino en que todos se destruyan a sí mismos. Él mismo se define como un perro chiflado sin ningún tipo de plan, pero eso es mentira, él tiene el plan más exquisito de todos, él no sólo destruye, el reconstruye conciencias, juega con ellas, las muele, las hace girar hacia sí mismas para que vean lo podrido en ellas. Cuenta dos veces la historia de sus cicatrices, ambas historias diferentes, cada una para complacer al horror de su oyente. Cuando intenta contarla por tercera vez, en esta ocasión a Batman, este no le deja, a él no le importa lo que el Joker le vaya a decir sobre su vida, son dos egos demasiado parecidos, no están interesados en escucharse el uno al otro. Las causas de su accionar son para cada uno de ellos, más importantes que las del otro.

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