jueves, 13 de noviembre de 2008

Comprendiendo a Donald Davidson


Siento que hay una extendida mal-comprensión de la filosofía de Davidson. No propiamente de lo que postula, sino de cuál es el propósito de lo que postula, o mas bien, de qué mueve realmente a Davidson para realizar la filosofía del lenguaje tal como él la realiza.

Críticas clásicas que se le pueden hacer a Davidson son las siguientes: pareciera que su filosofía está concibiendo procesos lingüísticos demasiado racionales. Por ejemplo, cuando describe su ‘teoría momentánea’ o cuando habla de su ‘principio de caridad’ parece estar concibiendo un proceso en la comprensión y en la comunicación que se reduce a mecanismos lógico-racionales que no ocurren en la inmediatez de nuestro desenvolvimiento en la palabra. Así mismo, se está dejando de lado la dimensión expresiva, vivencial, ontológica del lenguaje, reduciéndose al lenguaje a nada más que al fenómeno de la comunicación.

Quiero aclarar estos temas a partir de mi lectura particular de este autor. La filosofía del lenguaje de Davidson es una filosofía que describe, analiza e intenta comprender las relaciones internas del lenguaje. Davidson no se coloca del lado del corrector ni del lado del gramático. Sus explicaciones son esclarecimientos de fenómenos, de eventos, de reacciones en (no a través de) las que se mueve el lenguaje. Por eso Davidson utiliza para sus análisis ejemplos de ‘interpretación radical’ en donde pueda examinar cuál es la reacción de un hablante en una situación en la que se enfrenta a un lenguaje radicalmente diferente al suyo. Que ese lenguaje sea radicalmente diferente significa que todas las vivencias son desconocidas, es decir, todas las reacciones, los movimientos, los gestos, los tonos de voz utilizados, etc. Las reacciones que Davidson encuentre ahí serán interpretadas como reacciones que se presentan de uno u otro modo cada que usamos el lenguaje natural e inmediatamente. Por supuesto, esto es objetable en algunos casos, pero debe quedar en claro que Davidson no está intentando encontrar los fundamentos absolutos del lenguaje, lo que se hace es intentar aclarar cómo se mueve el lenguaje y porqué se mueve así. Recordando que el falibilismo es una virtud que siempre podemos presuponer en él.

Los movimientos que describe Davidson en sus teorías son intrínsecos al lenguaje. No se trata de que Davidson postule un constante proceso mecánico en nuestro uso de él. Por supuesto que siempre estamos en el lenguaje de un modo espontáneo, y siempre hay una carga vivencial enorme. Lo que está haciendo Davidson no es intentar describir el movimiento racional del hablante cuando se comunica o cuando comprende, como si él pusiera a correr sus ‘teorías momentáneas’ cada que habla con el otro. La figura que creo que ayuda a aclarar la situación es la siguiente: alguna vez hemos escuchado alguna explicación de cómo es que se mueve nuestra boca cuando pronunciamos ciertas letras. Por ejemplo, se dice que cuando pronunciamos la ‘p’ nuestros labios se juntan y nuestra lengua no toca el paladar, para luego pasar a abrir los labios soltando aire a través de ellos. Este no es un movimiento que hagamos concientemente, no es algo que hayamos decidido hacer, no es algo que nos hayan enseñado a hacer. No es algo que hagamos para hablar, lo hacemos en el hablar. Simplemente lo hacemos sin que siquiera nos lo postulemos o nos lo cuestionemos. Esos tipos de movimientos son los que intenta mostrar Davidson. No son movimientos o mecanismos racionales que están por debajo del lenguaje como si cada que este fuera expresado ellos tuvieran que ponerse a funcionar. Las condiciones de lenguaje que describe Davidson no son causantes del lenguaje, tales condiciones se dan en la propia expresión inmediata. No hace falta que nos postulemos los fenómenos intrínsecos al lenguaje para luego hablar, eso es ridículo, o en todo caso, eso sería postular un nuevo lenguaje.

Me parece claro que hay que concebir en Davidson que vivimos en lenguaje, que somos el lenguaje, y tal vivir en el lenguaje es simplemente visto aquí desde una perspectiva. No veo porqué concebir (haciendo frente a la segunda crítica que expuse tres párrafos atrás) que Davidson está haciendo a un lado el nivel vivencial, expresivo, ontológico del lenguaje. Davidson simplemente alumbra el problema con su particular linterna, sin pretender que su luz sea la luz más verdadera. No es que Davidson olvide el tema de la expresividad en el lenguaje, es simplemente que Davidson se interesa por un plano distinto del fenómeno del lenguaje. Y en tal plano hay tanto por rebanar como en cualquier otro. Hay un nuevo prejuicio nietzscheano que ha surgido en la filosofía, que pretende ensalzar toda dimensión emocional del ser humano, machacando la dimensión de lo racional, que resulta tan importante como la otra (en donde no entendemos lo racional en el sentido moderno sino en un sentido mucho más frágil). Este prejuicio trae aun consigo la carga dualista de que podemos ensalzar un aspecto (el emotivo) quitándole importancia al otro (el racional). No se dan cuenta que ya no se puede hablar de algún aspecto más o menos importante que el otro; ambos van de la mano, ambos están siempre juntos y totalmente mezclados. Eso implica recuperar lo emotivo, pero sin hacer a un lado lo racional. La filosofía de Davidson no tiende a darle mayor importancia a un aspecto, tiende simplemente a fijarse en uno de ellos, sin que ello signifique que se está olvidando el otro. Es simplemente una forma particular de enfrentar el problema.

Yo mismo no estoy de acuerdo con muchas de las posturas de Davidson. Por ejemplo, me parece que es un terrible problema en él el uso constante de términos como ‘esquema’, concibiéndose de algún modo que el ‘esquema’ del hablante tendría que encajar (quién sabe en qué dimensión) con el ‘esquema’ del otro para que haya comprensión. Por supuesto, exagero la figura, pero los términos utilizados resultan un problema serio para la comprensión ligera y falibilista de la filosofía davidsoniana. Sin embargo, a pesar de las críticas a lo postulado que se puedan hacer, hay que comprender antes que nada en qué se está pensando cuando se postula esta filosofía. Sino no se tiene idea de a dónde se dirige o de cuál es su propósito. Al fin y al cabo, Davidson es uno de los filósofos más brillantes del siglo XX y merece la pena aclararlo para poder darle el verdadero valor a su tan rica filosofía.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy un estudiante de psicología que recientemente he descubierto una inquietud sobre Davidson desde que alguien me comentó que dicho autor posee un modelo de la filosofía del lenguaje y d ela mente que refuta la existencia de lo Inconsciente en el sujeto. ¿Podrías orientarme más en estas cuestiones; recomendarme bibliografía específica?

Ayax dijo...

Hola, gracias por el comentario. Te ayudaré hasta donde me sea posible, pues no tengo muy en claro la refutación en específico de lo inconciente. En lo primero que pienso es en la idea de Davidson de que no hay algo así como una entidad llamada ‘mente’. Es decir, aquello a lo que llamamos ‘mente’ no es algo que realmente existe separado del cuerpo en la realidad. Lo que diría Davidson sería mas bien que ‘mente’ es un término que utilizamos para referirnos a una realidad que es una sola y que nosotros, en nuestro lenguaje, simplemente hacemos referencia a ella desde esos dos puntos de vista: el psicológico y el físico (la mente y el cuerpo). Pero no hay una entidad existente que podamos denominar como ‘mente’. Acá está la idea de que lo subjetivo no es algo propio e interno (idea que creo que podría asemejarse un poco con la concepción del sujeto con un inconciente), sino que lo subjetivo es algo que se forma en la relación con los otros. Hay un famoso triángulo de Davidson (lástima que no puedo dibujar acá) en el que identifica en cada uno de los ángulos a la intersubjetividad, a la subjetividad y a la objetividad; Davidson dice que esas tres cosas son inseparables, que cuando se tiene conciencia de lo subjetivo se toma en cuenta siempre lo intersubjetivo (lo social, nuestra relación con nuestro grupo social) y lo objetivo. De repente de ahí se puede pensar en que el inconciente no es algo que tenga cada persona por separado, a lo mucho talvez se pondría pensar en un inconciente intersubjetivo, lo cual suena un poco raro. Por este lado de repente se puede entender una crítica a la noción de lo inconciente en Davidson, pero no me atrevo a afirmarlo con total seguridad, ya que es un tema que no he examinado.

Estas ideas de Davidson pueden ser encontradas en ‘Subjetivo, intersubjetivo, objetivo’; también hay ensayo de él mismo titulado ‘Sucesos mentales’ (o ‘Mental events’) que está en el libro ‘Ensayos sobre acciones y sucesos’ (o ‘Essays on actions and events’). La relación de esto con el lenguaje es que Davidson considera que así como no hay una entidad llamada ‘mente’, sino que es simplemente una forma del lenguaje de referirnos a la realidad desde un aspecto (esto también está en Wittgenstein), así tampoco hay una entidad llamada ‘lenguaje’.

La idea de que no hay una entidad llamada ‘mente’ o ‘conciencia’ la desarrolla mejor Daniel Dennett en ‘Contenido y conciencia’ y en ‘Conciencia explicada’ (o ‘Consciousness Explained’).

He encontrado un ensayo en internet que trata el tema de Davidson y el psicoanálisis, de hecho te puede interesar. Te paso el link:

http://www.aperturas.org/articulos.php?id=0000452&a=Davidson-y-la-subjetividad-alcances-y-limitaciones-para-la-comprension-del-sujeto-psicoanalitico

Creo que lo más importante acá es la noción de que el sujeto siempre está inmerso en una intersubjetividad, y por lo tanto no se podría hablar de un ‘yo inconciente interno’ que sea ajeno a los demás. Bueno, espero haber ayudado al menos un poco.